Consulta Pediátrica

Mi nombre es Beatriz. Soy pediatra. Y madre. Y esa combinación explosiva me ha hecho replantearme mi forma de ver a los niños en estos últimos años.

Cada niño es un mundo, y cada familia un universo. Y así hay que intentar entenderlos.

La crianza es preciosa y enriquecedora, pero en ocasiones es muy dura. Y lo digo como madre más que como pediatra. Los primeros días de vida de un niño son un cúmulo de novedades y cambios, para los padres y para el pediatra. Se juntan tradiciones, alegrías y preocupaciones. Acompañar a una familia en esos momentos es de las cosas más gratificantes que te pueden pasar como profesional y como persona. Observar y acompañar desde el respeto y la mesura. Y orientar cuando te lo piden. O simplemente escuchar.

Y en esas ando… reciclándome y aprendiendo continuamente de mis pacientes y de sus familias.

Mi trayectoria profesional se inició en la Medicina de Familia. Cambié mi rumbo y me fui a Zaragoza para formarme en Pediatría. Y llegaron los recién nacidos. Parece que ahí encontré mi sitio. Pero sin abandonar las patologías agudas que veo en Urgencias. Porque la infancia conlleva enfermedades, afortunadamente banales en la mayor parte de los casos.

El paso de los años, y las infinitas horas de guardia, me han enseñado que las familias necesitan fundamentalmente tiempo. Tiempo para asumir la enfermedad de su hijo. Tiempo para desahogarse. Tiempo para preguntar. Y tiempo para entender porqué su pediatra decide tratar o decide esperar.

Actualmente combino mi labor asistencial en la planta de Maternidad del hospital con la actividad privada. Me encantan las dos cosas. Ver a las familias y a sus recién nacidos en su primera etapa. Y luego acompañarlos en la crianza. Ver cómo crecen, unos como niños y otros como padres.

Poder acompañarlos en ese camino es un regalo.